Latido del alma en recuerdo de un mártir

Traducido por traducciones de la revolución siria

MIÉRCOLES, 7 DE NOVIEMBRE DE 2012

Latido del alma en recuerdo de un mártir

Traducciones de la  revolución siria.

Este texto se publicó el 4 de noviembre de 2012 en la revista electrónica Suryiatna (Nuestra Siria), pero el enlace es de Facebook.

La persona a la que se refiere el texto es alguien a quien la traductora conocía igual que la autora del texto, que habla de cosas que resultan cuanto menos familiares para una servidora. 
A la memoria de Mowgli, que quiso una revolución pacífica y luchó por ella y que supo hacerme ver a través de sus ojos la ciudad de Hama. 


Latido del alma,
En recuerdo de un mártir, un ser humano,
Al alma del mártir Mowgli, al amigo que no conozco.
(Sham Daoud)
“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará solo; pero si muere dará mucho fruto” (Jn 12, 24)
Vuelta al principio: 
Libertad… Así comenzó. Hasta entonces, divertidos nombres se veían por las páginas de internet aquí y allá. Y yo, que soy de las que odian la ambigüedad, no comprendí ese sentimiento que te hace darte cuenta de que detrás de una fría imagen y un nombre que no pertenece a ninguna identidad, hay un corazón.
¿Dónde estamos? Esa es la primera pregunta que no tardas mucho en contestar. No puedes ser sirio y no saberlo, pues los sirios se han despertado del letargo. Ciertamente en mi país hay una revolución. 
Descubrimiento de Siria:
Añado rápidamente por medio de una red invisible a amigos a un grupo de trabajo que trabajaba desde el corazón de los hechos. ¿El objetivo? Aún no lo sabemos, necesitaramos tiempo para darnos cuenta de las necesidades del momento y la energía latente de los jóvenes que esperaba el momento de nacer.
¿Medios?, ¿internet?, ¿imágenes?, ¿concienciación? Recuerdo el momento en que me sorprendí de lo fácil que era descubrir lo que se debe y no se debe hacer. Una estrecha colaboración sin precedentes, el deseo de trabajar en grupo y tropezar en cada paso, los tiernos enfados, y la lengua árabe que volvíamos a reabsorber con facilidad, construyendo Siria.
¿Me lo encontré por casualidad? Uno de los métodos de trabajo era ser una red, tejida con precisión y con mucho secretismo entre las ciudades, aldeas y zonas que no conocíamos y que tal vez nunca habíamos visitado. Hama era la más difícil sin duda, Hama, la que vio la sangre con sus propios ojos y vivió la violencia [1].
Quien no lo había vivido seguramente lo había escuchado de sus tías, o de la vecina que había perdido a su único hijo. Tal vez un compañero de clase le había contado que un monstruo había venido una vez a la escuela de su hermano mayor y había disparado a algunos niños que no había tenido tiempo de apartar la mirada del hombre sonriente que agarró la mano de Rabab para cruzar la calle con él hacia la nada.
Estábamos orgullosos de nuestro trabajo, por su sencillez, entre las detenciones, el secretismo, y la información que trasladábamos de un lado a otro. Nos reíamos y enfadábamos por lo tarde que los medios emitían lo que estaba sucediendo en nuestras ciudades. Había un cierto orgullo porque esos jóvenes, y entre ellos él, nos transmitían la imagen desde el interior, una imagen llena de esperanza de libertad.
“¿A quién tenemos en Hama?” Pregunta uno. Preguntas y dudas. Redactamos las noticias rápidamente para ponerlas en una página tras otra, para que el mundo vea el nacimiento. La madre Siria es la primera que quiere ver a su recién nacido Sol y que lo vea el mundo entero. 
Gracioso y activo:
Su nombre está sacado de una serie de dibujos, muy gracioso y torpe, que devuelve la memoria al primer ser humano. Cuenta un chiste tras otro, reúne imágenes maravillosas con cuidado y las convierte en un relato corto. En cuanto se da cuenta de que le gusta hacer películas, habla de la revolución a través de los ojos de los manifestantes. No estaba entre mi lista de amigos y no era necesario para comunicarse más que ese espacio secreto. Decidimos que la red debía ser clara y tener una única identidad: Siria, claro está.
Él se inventó un logo, lo dibujó -seguro que los que componían la red lo conocen-, lo suficientemente ambiguo como para que nadie de fuera supiera qué o quién estaba detrás. “El pueblo quiere derrocar al régimen”. Hama entra en la ecuación del miedo. Nos habla rápidamente desde el corazón, que salía erguido a las manifestaciones multitudinarias de Hama. Graba, se mueve, escribe y dibuja. Sube el vídeo inmediatamente. Elimina esto, corrige eso. ¿Qué os parece esta música? Está es más clara. No, se puede entender mal. En caso de que suceda esto, ¿qué te parece que la añadamos? Ofreció agua a la policía en la plaza del Orontes, lo supe después… El pacifismo imposible en Siria era parte de esa plaza. 
El diálogo de los sirios:
Trabajamos y al mismo tiempo intentamos abrir las puertas cerradas a cada uno de nosotros. Discutimos susurrando y a veces en voz alta, con prejuicios que gobiernan enlatados o renovados. Algunos dicen: “Ya os habéis enfadado”. No pasa nada, pues el diálogo es también sano. Observo cómo van desarrollándose los diálogos, cómo los reaccionarios intentan dominarse y cómo los encasillados intentan salir de sus moldes, y los que complican la lengua hacerla más sencilla que antes.
Está también con nosotros. Basta con su nombre o un chiste relacionado con una época anterior para que muchos se rían y haga que sus corazones enfadados y oscurecidos por la discusión política o sectaria se rían durante unos instantes. Quisiera poder leer todo lo que escribió sobre Hama y sobre muchos. No es ideal. Todos perdemos los nervios bajo presión y después nos disculpamos con cariño: “No quería decir eso”. Vuelvo a leer. No recuerdo más que sabiduría y aferramiento a una postura de la que no se separaba: la quisimos pacífica y lo seguirá siendo. 
Nerviosismo y seguimiento:
Cuando uno de nosotros desaparece, ¿nos ponemos nerviosos? A veces más por la seguridad de los que quedan que por quien falta. Lo primero es eliminar nuestros lazos con él y las conversaciones. ¿Cuántos diálogos eliminados y trabajo perdido por el miedo? Con el avance de las manifestaciones y su celeridad, solía desaparecer días y noches enteros, tras entrar rápidamente y decir: “Voy a salir mañana. Os aviso para que lo sepáis si me pasa algo”. Tras días sin teléfonos ni internet, logra tranquilizar a uno de los miembros diciendo que está bien, pero que los medios de comunicación no funcionan, que está trabajando y que volverá.
La cantidad de detenidos y la expansión del levantamiento no dejan lugar al nerviosismo. Asesinatos a diario y detenciones momentáneas, pero los jóvenes revolucionarios no se detienen. Sé por algunos que sigue trabajando en silencio como al principio. Diferencias y violencia nos separan, como a muchos. Sigue aquí. Algunas cosas necesarias y trabajo: lo veo a veces a través de una broma que me hace reír o un nuevo proyecto que nace. Sigue aquí entonces. Escribo rápido: “Oye, ¿dónde te metes? No te veo, echamos de menos el color amarillo [2]”. El olvido en tiempos de revolución es un pecado.
Detención:
No volví a verlo. Pregunto por él de pronto y me entero de que su perfil está cerrado. No nos habíamos preocupado mucho porque nos habíamos acostumbrado a su ausencia. No se unió al Ejército Sirio Libre, pues no era su objetivo. Él trabajaba con vídeos nuevos generalmente. “Quédate en casa”, uno de los primeros gritos de la desobediencia civil [3]. Nos llegan llamadas a la huelga de nosotros mismos y decidimos que es hora de estar en contra de la violencia. Entre el “no” y el ruido de las balas, lo olvidamos. Lo supe: hoy me han llamado. “Han detenido a Fulano, ¿lo sabíais?” “Noooooo”.  Un rechazo impotente. Tras dieciocho meses de revolución, detenciones, salidas y continua detención de nuestros amigos, nos damos cuenta de que quien hasta ahora se había salvado de ser detenido no puede escapar a ella.
¿Dónde, en Inteligencia Aérea? Maldiciones continuas y minucioso seguimiento. Ese día supe su nombre completo, se lo mandé a algunas personas que conocía. “¿No puede pedirse que lo suelten? ¿Por qué? ¿Tiene alguna lógica? Es nuestro… Al menos hagamos algo”. No discutí mucho, pues mi voluntad se había quebrado a lo largo de los meses con las lágrimas de las familias que no quieren que su hijo sufra por ellos si se conoce su actividad. Esos monstruos, como si necesitaran una razón… La acusación que está lista hoy es que Siria es suficiente para hacerte desaparecer de la Tierra. Libertad para nuestros detenidos y libertad para Siria. Perros, esos (que detenéis) son hijos del país. 
Voces tras el chirrido del hierro:
La paradoja es que escondemos la imagen de un amigo cuando ocultamos historias de detenciones. Me encontré con muchos de los que habían salido de prisión. Muchos al hablar se ríen de las aventuras de la cárcel: “Ruido de tortura interminable, gritos de debilidad, perseverancia de muchos, su sangre y su desplome, el olor a podrido”, cosas que describen con fluidez. Todos hablan, unos con fluidez y otros con dificultad.
Me sorprende cómo no me vino a la mente ese amigo desaparecido, con un nombre ficticio gracioso. Tal vez lo imaginé también inexpugnable. Se ríen mientras cuentan lo que les ha pasado. Algo me dice de que sus historias no son graciosas, a pesar del ruido de la risa: una amargura que apenas se ve, ahí en el rabillo del ojo, lo veo.
Tu corazón está a punto de tener una muerte clínica con su risa y tu egoísmo de saber que estás vivo y no has sufrido ni un segundo una humillación inmerecida. Sigue desaparecido. Maldigo la impotencia. Saldrá como todos mis amigos y nos contará historias también, editará películas sobre la detención. Seguro.
¿Dónde están los días de las peleas? Nos estamos volviendo todos muy parecidos. El cambio exige muchas diferencias, una fe más pura y un trabajo mejor. 
Grito:
Murió bajo tortura.
Sin comentarios. Vi sus ojos por primera vez en la foto. Evito la mirada de terror que dibujó su muerte visible, y en vez de ella dibujo la sonrisa de un mártir que se une a la visión de Ghiath[4], Hamza[5], Hayar[6] y Qashoush[7]. Lo envidio porque cantó con Qashoush “Siria quiere libertad” en la plaza del Orontes. Un encuentro aplazado tal vez a la nada 
Redescubrimiento de Siria:
Las gargantas salen a decir quién era ese amigo, su adscripción, su nacionalidad, su orientación, sus ideas públicas y privadas. Lo recuerdo con intensa amargura y tristeza. Era sirio, era el que menos hablaba y menos discrepaba por su identidad y orientación. Somos de la revolución y a ella volvemos.
“Decidle a su madre que se alegre y termine de decorar las almohadas con perfume y henna, mi casa está aquí y al final la alegría es para nosotros que con vuestra boda termina”.
Esto no es un artículo, son desafíos y pensamientos de diecinueve meses, ordenados rápidamente tras una muerte inesperada. Siria en el momento de la tristeza, Siria en el momento de la esperanza. ¿Cuántas más tumbas visitaremos? Si seguimos siendo bondadosos… Pondré una espiga de trigo sobre una piedra negra y rezaré para una sacralidad invisible y una nación.
“Vosotros que miráis, desperdigaos en el silencio y alejaos un poco de él para que lo encontréis en vosotros en forma de trigo y manos desnudas, alejaos un poco para leer su testamento a los muertos si mueren y para que sus rasgos se plasmen en los vivos si viven (M.Darwish/Ahmad Zaatar)”.
[1] Se refiere a la tristemente célebre masacre de Hama.
[2] Era el color de fondo de su imagen de perfil.
[3] Campaña para promover las huelgas generales.
[4] Para más información de Ghiat Mátar y su lucha pacífica, pinchar aquí.
[5] Hamza al-Khatib, primer niño mártir de la revolución.
[6] Hayar al-Khatib, primera niña mártir de la revolución.

[7] Ibrahim Qashoush, cantante de Hama conocido por su canción “Venga, vete Bashar”.

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